Construir Ciudadanía… ¿para qué?: Una reflexión sobre nuestro deber ciudadano de formar ciudadanos.

Por: Profa. Paulina León

Actualmente vivimos procesos complicados a nivel mundial, nacional y local: la imparable degradación ambiental, las acciones de gobernantes que sólo buscan favores personales, las continuas olas de violencia e intolerancia, la amplia brecha de desigualdad social, conflictos bélicos, inseguridad, y bueno, para que seguir con la lista que parece no terminar.

Sin embargo, no podemos hacer oídos sordos o vendarnos los ojos ante tal realidad, ni pretender que nada pasa para que nuestras vidas transcurran sin problema, pero, ¿qué acciones tomamos para cambiarla?

Nuestros gobiernos y los representantes electos deben ejercer con responsabilidad la encomienda que los ciudadanos hemos depositado en ellos, para generar mejores condiciones de vida para todos.  Se deben generar acciones que fortalezcan la participación y la justicia social.

También deben promover espacios para que la figura del ciudadano sea más que una simple lista nominal de electores, que cada determinado tiempo se desempolva para ejercer el derecho a votar, así como espacios en donde la soberanía recaiga efectivamente en la voluntad popular.

En este sentido es de vital importancia que, al reconocer los retos de los sistemas democráticos, también seamos conscientes que no es únicamente responsabilidad del ente estatal promover estos espacios y acciones de igual forma que existe una corresponsabilidad entre él y la ciudadanía para que el alcance de los cambios para mejorar sea mayor.

Parte de esta conciencia que refresquemos y reforcemos, no únicamente se queda en lo que como individuos llevemos a cabo (votar o no votar, informarnos o no informarnos), sino también en lo que le enseñemos a través del ejemplo a las nuevas generaciones.

En nuestras manos está un tesoro muy preciado que, si lo sabemos cuidar e invertir, en unos años nos dará una cuantiosa ganancia, nos referimos a la educación para la ciudadanía en nuestros niños y jóvenes.

El ejercicio de nuestra ciudadanía, responsable y reflexiva, es el molde que creará nuevos ciudadanos. Con simples acciones que podemos realizar y enseñar en nuestros hogares, como evitar consumos y desperdicios innecesarios, no tirar basura en la calle, respetar a nuestros vecinos, promover una convivencia armoniosa y de respeto, ser tolerante hacia los que piensan distinto, conocer nuestros derechos, participar en la comunidad, cumplir con nuestras obligaciones, ser puntuales, etc. y podríamos hacer una lista igual de larga como con la que comenzamos.

Nuestros hijos son “Ciudadanos en construcción” que tendrán como guía lo que los ciudadanos que legalmente hemos adquirido esa calidad les enseñemos. Hagámoslos consientes y logremos que se identifiquen con su comunidad y país, que encuentren productivo el participar, informarse y dialogar, que reconozcan el valor del otro y lo respeten, que cumplan con sus deberes, no porque los obliguemos, sino por que sepan que es lo que hará de nuestro país y nuestro mundo un lugar mejor.

¿Cómo estamos formando a los nuevos ciudadanos? Reflexionemos.

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